Por Sergio Bosnic
La presente nota se enfoca en mostrar como desde un eficiente proceso comercial, los Actuarios podemos tener una información más precisa precisa al momento de realizar tarificaciones para cotizaciones que salagan de los parametros standard del producto de vida definido.
El productor de seguros de vida debe ser el primer evaluador del riesgo. Debe preevaluar el caso, anticipar la decisión y acompañar al cliente durante el proceso. Esto ayudará también al actuario a entender el riesgo y hacer el correspondiente cálculo técnico.
Una enfermedad preexistente no es por sí sola un motivo de rechazo del seguro de vida. Es información. Buena parte de los casos que llegan a suscripción con antecedentes médicos se emiten con condiciones proporcionales al riesgo. Y cuando el productor entiende cómo piensa el suscriptor y prepara el expediente correctamente, le permite presentar el caso de forma sólida y aumentar la proporción de soluciones que terminen en póliza.
¿Qué busca la suscripción médica? La suscripción médica es el proceso mediante el cual la aseguradora evalúa el riesgo de mortalidad del solicitante y decide en qué condiciones lo acepta. Su objetivo no es negar coberturas, sino clasificar a cada persona en el grupo de riesgo que le corresponda, de modo que la prima sea proporcional al riesgo asumido y la mutualidad de asegurados se mantenga equilibrada.
Cuando existe una preexistencia, el suscriptor necesita medir tres cosas: la gravedad de la condición, su grado de control y su pronóstico en el tiempo.
¿Qué se considera una enfermedad preexistente? Es toda condición médica diagnosticada, tratada o con síntomas evidentes antes de la fecha de la solicitud del seguro. Abarca desde padecimientos crónicos controlados (por ejemplo, hipertensión, diabetes, dislipidemia) hasta antecedentes de eventos mayores como infarto, cáncer o cirugías, así como condiciones de salud mental también.
Lo relevante para el suscriptor no es únicamente el diagnóstico, sino el expediente completo: desde cuándo está, cómo se trata, qué tan estable está y si ha habido complicaciones u hospitalizaciones recientes.
¿En qué consiste el proceso de evaluación?:
1. La declaración de salud y cuestionario médico: Es la base del contrato y debe completarse con total exactitud. Las omisiones son la principal causa de conflictos en un siniestro.
2. Exámenes médicos y de laboratorio: Se activan según la edad, la suma asegurada y las respuestas del cuestionario.
3. Informes del médico tratante: Para condiciones crónicas o antecedentes de eventos mayores, resúmenes clínicos, resultados de control y evolución del tratamiento.
4. Antecedentes complementarios: Hábitos (tabaquismo, alcohol), ocupación, actividades de riesgo y antecedentes familiares que modulan la valoración final.
En conclusión, en estos detalles también tenemos que estar los actuarios.



