Por Juan Ignacio Serrats
Cada cuatro años se repite el mismo ritual. Horas o días antes del partido inaugural aparecen los pronósticos de amigos, periodistas, ex jugadores, influencers… y, por supuesto, los modelos estadísticos.
Pero… ¿Es realmente posible anticipar quién levantará la Copa del Mundo?
No soy experto, pero consultando con colegas y con un poco de research en la web va la respuesta corta: sí… pero con muchos matices.
Los actuarios convivimos diariamente con la incertidumbre. Nuestro trabajo no consiste en adivinar el futuro, sino en medir probabilidades y cuantificar riesgos. Y justamente eso es lo que intentan hacer los modelos que hoy utilizan consultoras, universidades, empresas de análisis deportivo (que están en pleno auge) e incluso algunas casas de apuestas (también en auge y con polémicas) para proyectar el desarrollo de un Mundial.
En lugar de preguntarse “¿quién va a salir campeón?”, estos modelos formulan una pregunta mucho más inteligente: “¿qué probabilidad tiene cada selección de salir campeona?”
Para responder, incorporan decenas de variables: rendimiento histórico, ranking internacional, resultados recientes, diferencia de gol, fortaleza de los rivales enfrentados, valor de mercado de los planteles, condición de local o visitante e incluso aspectos relacionados con el descanso entre partidos o las distancias de viaje. Luego simulan el torneo miles o incluso millones de veces para estimar la frecuencia con la que cada equipo llega a cada instancia. Distintos modelos modernos, por ejemplo, ejecutan cientos de miles de simulaciones antes de publicar sus probabilidades. (El País)
Sin embargo, hay una enseñanza muy importante detrás de todo esto.
Aunque un equipo aparezca como favorito, rara vez supera el 15% o 20% de probabilidades de ganar el torneo completo. En otras palabras: es mucho más probable que NO sea campeón a que efectivamente lo sea. El fútbol tiene demasiados componentes impredecibles: una lesión, una expulsión, un penal, un rebote o simplemente una gran tarde del arquero rival pueden cambiar por completo la historia.
El desafío de acertar varios partidos seguidos
Existe otra pregunta que suele aparecer en cada Mundial (más hoy, con las páginas mencionadas al principio):
–¿Qué tan difícil es acertar los resultados?–
Si hablamos únicamente del resultado final (gana el local, empate o gana el visitante), sin exigir el marcador exacto, la dificultad disminuye considerablemente respecto de predecir un 2-1 o un 0-0.
Supongamos, a modo ilustrativo, que una persona eligiera completamente al azar entre las tres posibilidades disponibles en cada encuentro. La probabilidad de acertar cinco partidos consecutivos sería apenas de 1 en 243 (0,41%). Para seis partidos caería a 1 en 729 (0,14%) y para siete partidos a solo 1 en 2.187 (0,046%).
Claro que los modelos estadísticos no eligen al azar. Utilizan información para mejorar esas probabilidades y, por eso, logran desempeños muy superiores al de una elección aleatoria. Aun así, incluso los algoritmos más sofisticados están lejos de ser infalibles. La literatura especializada en predicción deportiva muestra que el azar sigue teniendo un peso considerable en deportes como el fútbol, lo que limita el poder predictivo de cualquier metodología. (Fuente: arXiv)
¿Y qué tiene que ver esto con la profesión actuarial?
Mucho más de lo que parece.
Cuando un actuario proyecta la supervivencia de una población, estima la siniestralidad de una cartera o calcula reservas para una aseguradora, tampoco está afirmando que un evento ocurrirá con certeza. Está trabajando con distribuciones de probabilidad, escenarios y expectativas.
El Mundial ofrece una excelente oportunidad para explicar un concepto central de nuestra disciplina: la diferencia entre predecir un resultado individual y estimar correctamente las probabilidades de un conjunto de resultados.
Por eso, si durante estas semanas escuchan que un modelo “falló” porque el favorito quedó eliminado en octavos de final, quizás valga la pena hacer una pausa y recordar que una probabilidad del 20% de ser campeón implica, justamente, un 80% de no lograrlo.
Y esa, lejos de ser una mala predicción, puede ser una excelente lección sobre cómo funciona realmente el análisis estadístico.
Al fin y al cabo, si el fútbol fuera completamente predecible, perdería gran parte de su magia. Y si la incertidumbre no existiera, probablemente tampoco existiría la ciencia actuarial tal como la conocemos.
En fin…. ¡VAMOS ARGENTINA!
Bonus track 1: Link a la publi de TyC que pone la piel de pollo
Bonus track 2, mi conversación con GPT:





