Conversamos con Pablo Caviezel, Actuario y Especialista en Demografía Social, quien nos explica por qué los actuarios debemos liderar la discusión pública sobre el impacto del envejecimiento demográfico en el sistema previsional y sobre la gestión de este sistema.
Referencias: PC = Pablo Caviezel, SAAC = Equipo SAAC
PREGUNTA 1
SAAC: De todos los temas que ofrece el abanico de posibilidades para un actuario, ¿cuál te interesa especialmente o te tiene hoy en día ocupado?
PC: En consonancia con mi rol de Subcoordinador de la Comisión de Seguridad Social y Demografía de la SAAC, creo que lo más pertinente sería dedicarle unas reflexiones al rol del actuario en este escenario tan evidente de envejecimiento demográfico, y en la cruz que llevamos como país respecto a la gestión del sistema previsional. Es más: estoy convencido de que, como actuarios, debemos sostener y defender el lema de que somos nosotros quienes debemos liderar la discusión pública sobre el impacto del envejecimiento demográfico en el sistema previsional y sobre la gestión de este sistema.
PREGUNTA 2
SAAC: ¿Creés que el actuario tiene lugar en los espacios donde se discuten políticas públicas?
PC: Como sabemos, muchas veces las mejores propuestas, las planificaciones estratégicas más acertadas y las ideas más innovadoras surgen de la discusión conjunta entre profesionales de distintas especialidades. En general, los asuntos de agenda pública se tratan en comisiones o grupos creados ad hoc. La interdisciplinariedad aquí es fundamental y, dentro de ella, al menos un actuario es necesario. Nuestra formación —que nos brinda herramientas propias de la Licenciatura en Economía, pero también de las carreras de Contador Público y de Licenciado en Administración— nos permite entendernos con otros profesionales afines. Eso, créanme, facilita el diálogo y abre caminos. El actuario tuvo, tiene y tendrá que orientar sus esfuerzos a mantener su lugar en cualquier discusión que implique gestionar el riesgo previsional, incluso cuando las decisiones deban ser consensuadas con otros actores sociales.
PREGUNTA 3
SAAC: ¿Cuál es la importancia del análisis demográfico en el diseño de políticas de seguridad social, y qué rol le asignás al actuario en esa tarea?
PC: El rol del análisis demográfico y su vínculo con las políticas económicas del territorio bajo análisis es crucial para una discusión seria y acertada sobre el futuro de la seguridad social. Por un lado, es necesario comprender a qué ritmo y con qué cadencia se sucedieron las distintas etapas del proceso de transición demográfica. Por otro, hay que evaluar cómo fueron acompañando las políticas económicas y los indicadores de salud económica a ese proceso para entender qué soluciones son aconsejables y, sobre todo, viables. En este punto, no tengo dudas: el actuario —por sus áreas naturales de incumbencia— debe liderar la discusión sobre el impacto del envejecimiento demográfico en el sistema previsional.
PREGUNTA 4
SAAC: ¿Qué aspectos técnicos debe considerar un sistema previsional eficiente, y por qué el actuario está especialmente preparado para pensar en ellos?
PC: Un diseño eficiente de un sistema previsional de seguridad social no contempla únicamente el propio sistema, con su planificación de origen y aplicación de fondos, sino también las alternativas de cobertura para quienes deseen o deban considerar los haberes en su etapa pasiva. Entender el rol de las rentas vitalicias y de los contratos contingentes a futuro —tanto desde lo normativo como desde lo técnico— es fundamental. En un mundo de certezas, la planificación financiera de la etapa pasiva sería sencilla: una persona podría distribuir su riqueza a lo largo de su tiempo de vida restante usando el modelo que prefiera. Pero sabemos que ni el tiempo futuro de vida ni la riqueza futura nos son conocidas. Por eso, estar preparados y preparar a la sociedad para atender la demanda esperada de productos mitigantes de riesgo es, fue y seguirá siendo una responsabilidad en la que el actuario debe asumir un rol protagónico.
PREGUNTA 5
SAAC: ¿Qué herramientas propias de la formación actuarial permiten aportar soluciones sólidas y sostenibles al sistema previsional?
PC: Prácticamente todas las asignaturas del ciclo profesional de la carrera de Actuario están presentes en esta discusión. El actuario es experto en valuar las condiciones de funcionamiento de cualquier organización de modo que se logre una gestión integral y eficiente de los riesgos a los que está sujeta —sean operacionales, de crédito, de mercado, de liquidez, entre otros—. Además, está capacitado para diseñar planes y productos que busquen proveer estabilidad y solvencia en el largo plazo. Justamente, el futuro del sistema previsional debe sostenerse primordialmente en el equilibrio temporal y en un flujo de caja que mitigue el riesgo. Sin lugar a duda, el actuario cuenta con la formación técnica ideal para liderar cualquier discusión pública sobre la gestión del sistema previsional o de la seguridad social.
PREGUNTA 6
SAAC: Está clarísimo. ¿Se te ocurre algo más que puedas destacar que no hayamos conversado?
PC: La difícil historia argentina, con sus cambios en el marco legal, normativo y regulatorio —muchas veces abruptos y otras veces discrecionales— requiere un perfil profesional capaz de adaptarse y, sobre todo, de comprender estos cambios. No creo que vivir y estudiar en Argentina sea un dato menor en esta discusión. Por el contrario, pienso que cualquier debate sobre la gestión previsional o sobre el impacto del envejecimiento demográfico en nuestro país no puede darse sin la participación de al menos un actuario que haya vivido en Argentina o que conozca a fondo las coyunturas a las que estuvimos expuestos. Lo repito y lo seguiré repitiendo: somos quienes debemos liderar la discusión pública sobre el impacto del envejecimiento demográfico en el sistema previsional y sobre la gestión de este sistema.
La conversación sobre el sistema previsional y el envejecimiento de la población no puede darse sin datos, sin análisis riguroso, y sin una mirada técnica sostenida en el largo plazo. Pero tampoco puede darse sin sensibilidad social, sin diálogo interdisciplinario, y sin un sentido ético de la responsabilidad colectiva. En esa intersección, el actuario tiene mucho para decir, y aún más para aportar. No se trata solo de intervenir en la discusión, sino de liderarla con solvencia técnica, compromiso público y vocación transformadora.


