Act. Pablo Caviezel
Introducción
Este artículo está implícitamente dividido en dos partes: una primera parte, llamémosla «parte objetiva», en donde me propongo compartir con ustedes algunas definiciones y alcances del análisis demográfico, así como también su vínculo con la profesión y una segunda parte, llamémosla «parte subjetiva», donde me permito compartir mi experiencia personal con la demografía, mi camino de vida y mis impresiones.
Se trata de un artículo orientado principalmente a estudiantes de la carrera, en cualquier nivel, que quieran conocer un poco sobre una de las áreas de incumbencia no tradicional de la carrera, pero también a actuarios egresados interesados en este campo.
El objetivo primordial de este artículo es alcanzar una respuesta lo más cabal posible a la pregunta: “¿Cuáles serían las tareas, las exigencias y las áreas de interés de un actuario que quiera dedicarse a la demografía?
Me permito un lenguaje claro, simple, sin ambigüedades pero también sin imprecisiones y también –en ocasiones- el recurso estilístico de hablarte a vos, quien está leyendo este artículo.
¿Qué es la demografía?
La demografía es una ciencia cuyo fin es el estudio de la población humana y que se ocupa de su dimensión, estructura y dinámica desde un punto de vista principalmente cuantitativo.
Con el término “dimensión”, me refiero a poder responder a la pregunta: “¿cuántos somos?”. Con la palabra “estructura”, en cambio, me refiero a poder caracterizar a las personas que componemos esa población, respondiendo a preguntas del tipo: “¿quiénes somos?, ¿varones, mujeres, de qué edad? ¿nativos del territorio, inmigrantes a él?”. Finalmente, con el vocablo “dinámica” busco responder la pregunta “¿cómo va cambiando esta estructura con el paso del tiempo?
Lo interesante es que la misma definición aquí provista, y que adapté de un conocido diccionario especializado1, incluye la palabra “cuantitativa”; es decir, vamos a tener presente la matemática y la estadística en nuestras enumeraciones y descripciones.
La demografía, por supuesto, puede servir para conocer más el territorio y desde ya para explicar fenómenos sociales y económicos. Indudablemente, para cualquier política pública o emprendimiento que se proponga, uno debería conocer la población objetivo. Pero, y acá viene la parte que nos interesa particularmente, también permite caracterizar a conjuntos de personas sobre las cuales un actuario podría estar interesado en gestionar riesgos; como por ejemplo, una cartera de asegurados de vida.
Ahora bien, no es sólo por su finalidad que un actuario puede estar interesado en la demografía sino también por su vínculo con la matemática financiera. Mientras que en la primera pensamos en personas que pueden ingresar y egresar de una población (nacimientos, inmigraciones, defunciones, emigraciones) describiendo estos flujos a través de tasas, en la segunda ocurre algo análogo con dinero que ingresa y egresa, por ejemplo, de una caja de ahorro. Entonces, la tasa de crecimiento de una población y la tasa de interés implícita en una operación financiera son dos caras de una misma moneda. Pero además, la demografía se sirve permanentemente de herramientas estadísticas, pues no solo los demógrafos nos ocupamos de describir una población, sino también de hacer inferencia; en términos de lo que conocemos como “proyecciones de población”.
¿Cuáles son las tareas en el día a día de un demógrafo?
En la demografía, hay dos grandes grupos de demógrafos: los demógrafos matemáticos, que calculamos, proyectamos, inferimos, interpolamos; y los demógrafos sociales, que buscan explicar por qué se observa lo que se observa y que persiguen conocer los determinantes y las consecuencias de los cambios demográficos para un territorio. Me voy a referir especialmente a las tareas del primer grupo. Entre ellas, las más importantes son:
- Armar modelos matemáticos que intenten replicar la dinámica de las poblaciones. Para ello, no alcanza con modelizar los nacimientos, las defunciones y las migraciones; sino también entenderlas como un sistema, puesto que son componentes de un sistema en perpetuo movimiento.
- Construir tablas de mortalidad, que son el insumo fundamental para la valuación técnica de prestaciones de tipo contingentes en el ámbito de los seguros de personas.
- Elaborar proyecciones de población, valiéndose de hipótesis razonables y de metodologías recomendadas por organismos internacionales.
- Evaluar la calidad de los datos que surgen de encuestas a personas y hogares, ya sean encuestas por muestreo o censos.
- Evaluar, a partir de pruebas de hipótesis, qué tan adecuado resulta un modelo teórico poblacional respecto de la población que uno observa en un territorio.
- Realizar simulaciones respecto de las variables demográficas determinantes. Por ejemplo: “¿qué población se esperaría en el año 2050 en Argentina si las mujeres en edad reproductiva decidieran tener, en promedio, la mitad de los hijos que tienen hoy en día; si hubiera una mejora en la mortalidad equivalente a una ganancia de 5 años en la esperanza de vida al nacer y si no hubiera movimientos migratorios en fronteras nacionales?”
¿Qué materias me tendrían que gustar para elegir este camino?
Me voy a referir a las materias tal como las llamamos en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, porque es la currícula que tengo presente; pero, en todo caso, se comprenderán sin problema las asignaturas a las que me refiero, cuyo nombre podría ligeramente variar entre las distintas unidades académicas que ofrecen hoy en día la carrera de Actuario.
Para que uno se sienta motivado a estudiar demografía, es importante aclarar primero que se estudia como carrera de posgrado y no de grado; es decir, en general, uno se especializa en demografía habiendo terminado una carrera. Y, justamente, para los demógrafos matemáticos la mejor carrera de grado en todo sentido es la Actuaría. En ella, es fundamental que la materia que te guste sea “Estadística”. Si bien es cierto que hay una clara analogía entre el cálculo financiero y el análisis demográfico; es la estadística lo que te tiene que apasionar. Y claro, puesto que la población cambia conforme avanza el tiempo, no podemos estar más ligados a un proceso estocástico, así que la asignatura “Estadística Actuarial” te nutre de todas las herramientas de análisis y modelización más finas que uno podría aplicar. Por otra parte, “Biometría Actuarial” es la que toca más de cerca los temas particularmente demográficos.
Pero si yo tuviera que agrupar materias de la carrera que se vinculan con la demografía, pensaría en este esquema: por un lado, materias que constituyen algo así como la caja de herramientas de la que se vale el demógrafo matemático:
- Estadística I y II
- Biometría Actuarial
- Estadística Actuarial
- Análisis Numérico
Y, por otro lado, el conjunto de materias que permiten entender quién va a utilizar todo aquello que uno va a calcular y va a modelizar:
- Teoría Actuarial de los Seguros Personales
- Teoría Actuarial de los Fondos y Planes de Jubilaciones, Pensiones y Salud
Un poco sobre mi historia personal con la demografía
Cuando estudiaba la carrera, era uno de esos estudiantes que sentía que gestionar una cartera de inversiones no era lo mío: no sentía que los movimientos de activos financieros me desvelen por las noches pero, en cambio, la posibilidad de usar herramientas que había aprendido en Estadística y en Estadística II era a lo que apuntaba, complementadas, por supuesto con las materias correlativas que se valen de ellas. Análisis Numérico me dio la sensación de que estaba aprendiendo una matemática que me despegaba ya del conocimiento más general que también podían tener, por ejemplo, Licenciados en Economía y Biometría Actuarial, sin dudas, me motivó a explorar este camino.
Pero un poco este deseo confluyó con la casualidad de que en ese entonces la Ciudad de Buenos Aires estaba en búsqueda de un estudiante de actuario para que se encargue de diseñar un sistema que sea capaz de reproducir la dinámica demográfica de la Ciudad, apoyado por un demógrafo experto. Y me animé. Hoy no me arrepiento y tras haber estado varios años al frente de los cálculos técnicos del Departamento de Análisis Demográfico de la Ciudad de Buenos Aires, hoy me encuentro entre los referentes nacionales en el tema. Me apasiona y lo volvería a elegir: una y mil veces.
Como demógrafo o como afín a la demografía, se tienen posibilidades de inserción y de crecimiento tanto en el área pública como en la empresa privada. Por otra parte, siempre vas a contar con un conocimiento importantísimo en “el arte” de describir poblaciones, que te van a dar ventajas y herramientas así tengas que describir una población, elaborar un perfil de cartera, un perfil de siniestros o el análisis de cualquier población dinámica.
Si sentís que éste puede ser tu camino, siempre podés contactarme.
- Maccio, Guillermo [ed.] (1985), Diccionario demográfico multilingüe, Unión Internacional para el Estudio Científico de la Población, Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), Lieja: Ordina. ↩︎


